Pocas comedias se atreven con temas históricos tan espinosos como las dictaduras contemporáneas, y más si todavía los afectados están vivos para observarlas. Pero en esta ocasión se brinda una forma sutil y exquisita de juego entre lo histórico y la posibilidad de que el guión pudiera ser verosímil, aunque parezca mentira.
Good bye, Lenin (2003) de Wolfgang Becker centra su historia en una mujer que, abandonada por su marido, decide emprender todos sus esfuerzos para tirar adelante su familia y afiliarse férreamente
a los ideales comunistas de la Alemania Oriental. Su vida dará un giro de dimensiones grotescas cuando vea a su hijo manifestarse a favor de la democracia que no quería implantar el político Erich Honecker. Esto la sumirá en un profundo coma, del que no despertará hasta que la caída del muro de Berlín ya sea un hecho más que pasado: la marabunta occidental con sus vicios y caprichos capitalistas harán mella en la sociedad. Su hijo intentará disfrazar la realidad como si nada hubiera pasado para que su madre no vuelve a caer en un largo letargo, que esta vez podría ser eterno. Las maniobras para ocultar lo evidente producirán una comedia inteligente en todos los sentidos.Disfrutad de ella:


