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miércoles, 6 de mayo de 2009

Magia apocalíptica

Siguiendo la estela de los trabajos escuetos de Spike Jonze (después de la entrada How they get there) prosigo con otro mágico cortometraje que nos ilumina un mundo casi en vías del apocalipsis, pero donde todavía hay ansias de liberación por crear magníficas piruetas con dos elementos sencillos: un skate y una efímera pista.
Heaven (2009), dirigido con Ty Evans, muestra una experiencia que se sale de la superficie.
Adelante:



La música de Unkle se ensambla perfectamente con las imágenes de los skaters planeando sobre un mundo en plena explosión. Así se funde de una manera que no sabemos distinguir si es una canción o la música de los astros que se arremolinan en las pistas. Muchos significados contienen estas bellas imágenes.

domingo, 26 de abril de 2009

How they get there

El lenguaje cinematográfico escruta todo tipo de posibilidades a la hora de desarrollar una historia. Desde grandes acontecimientos con espectaculares puestas en escena hasta lo opuesto, una historia simple pero efectiva. En los cortometrajes no sólo se da esto sino que se desprende todo motivo que sobre, manteniendo la esencia y lo primordial.
Spike Jonze propone un singular metraje de apenas 2 minutos para describir una curiosa idea: ¿De dónde provienen los zapatos tirados que muchas veces vemos por la calle? ¿Qué historia encierran?
How they get there (1997) resuelve el misterio:



No sólo de videoclips vive el director, con los largometrajes y los cortos también se nutre.
Con el uso del humor visual más propio del cine mudo conglomera una ficción exquisita redirigiendo la trama hacia algo trágico: el humor negro. Reanudar el motivo principal (aparentemente baladí) al final de la cinta hace brotar un sublime juego narrativo, donde impera lo más insignificante. La realidad mágica.

lunes, 17 de marzo de 2008

Being John Malkovich

Muy criticada fue la primera película de Spike Jonze y del guionista Charlie Kauffman del 1999. La gran mayoría de críticos apuntaron a dar, pero, ¿realmente tenían motivos? Viendo el panorama de films y guiones norteamericanos de los años 90 ésta era sin duda un soplo de aire fresco o, al menos, era algo distinto. El cine estadounidense estaba absolutamente encasillado desde hacía como mínimo 20 años y no parecía salir de allí. Soy de la opinión que todo esto cambió con la eclosión de las nuevas series de televisión, las cuales aprovecharon que los guionistas llevaban rechazados durante dos décadas y fueron recuperados para este formato. Ahora han cambiado las tornas y son las series de una calidad en las tramas infinitamente mejores que la mayoría de películas. La industria de Hollywood se merecía este revés por desdeñar la historia de un film.
Otra parte de la crítica, más anclada en todo lo que se salga de la normalidad, sea bueno o malo, ensalzaron hasta niveles insospechados Cómo ser John Malkovich. Y esto fuera tal vez demasiado; no era necesario tratarla como una película de culto, más bien, un film diferente y entretenido.
Ni la parte más conservadora del mundo cinematográfico, ni la más cool o fashion en busca de nuevas experiencias entendieron el film: lo infravaloraron o lo sobrevaloraron.
La película bebe de las fuentes de Franz Kafka sin duda, aunque de Lewis Carrol para los personajes está también clarísimo. A esto hay que añadir el toque surrealista de su humor, que no busca encumbrarse en ninguna torre de Babel de intelectualismo ni de pedantería.
Un marionetista sin trabajo decide adentrarse en el mundo laboral de las grandes oficinas. En un anuncio encontrará una labor a su medida, pero lo que descubrirá en una habitación detrás de una fotocopiadora dará un vuelco a su vida: se encuentra un pasillo que quien lo sobrepasa vive 15 minutos en la mente del actor John Malkovich y después acaba en la cuneta de una carretera de New Jersey.
Absolutamente absurdo pero sublime. El film tiene un punto de partida muy delicioso pero, hacia un poco más de la mitad, decae levemente.
Cualquiera se preguntará el por qué poner a John Malkovich. Bueno, él inicialmente no quería aparecer pero al final cedió. Su vida como persona y como actor son hasta ridiculizados de manera inocente: ningún personaje en la película sabe realmente qué películas ha hecho el actor; de ahí la gracia, yo creo.
Os dejo unos minutos imprescindibles para reírse sin parar del humor absurdo de la película. El protagonista se dirige a la entrevista de trabajo en las oficinas de Lestercorp. Divertidísimo.