En Monstruos invisibles es habitual reflexionar sobre los temas que subyacen a una película. No todos los films son de una calidad óptima, pero en cada uno de ellos
reside (casi) siempre una idea fabulosa que nos explica, nos instruye o nos responde cuestiones fundamentales de nuestras vidas. En este espacio hemos tratado muchas consideraciones curiosas, y una más de ellas lo constituye el romance dramático Adam (2009) de Max Mayer. En esta cinta se revela la extraña relación entre una chica normal y corriente y un chico con síndrome de Asperger (trastorno autístico que impide a la persona afectada reconocer con claridad las emociones de los demás, es decir, es incapaz de empatizar con otro). En un momento del film -y aquí es donde se nos descubre un mundo maravilloso de pensamiento-, Adam decide enseñarle a su vecina un planetario casero. Las teorías cósmicas con que nos ilustra el protagonista nos van a hacer replantear muchas cosas:
La expansión del universo a velociades tan alarmantes y fuera de nuestro entendimiento invoca un nuevo punto de vista presente sobre el estado de nuestra situación minúscula con respecto al vacío infinito. La idea de que llegará un día en que el cielo termine ofuscado por la espesura del negro total es vertiginosa y deslumbrante. Nuestra vida, el mundo, el universo, el todo absoluto avanza siempre imparable sin freno, como un salto, hacia un eterno precipicio. Sublime.
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reside (casi) siempre una idea fabulosa que nos explica, nos instruye o nos responde cuestiones fundamentales de nuestras vidas. En este espacio hemos tratado muchas consideraciones curiosas, y una más de ellas lo constituye el romance dramático Adam (2009) de Max Mayer. En esta cinta se revela la extraña relación entre una chica normal y corriente y un chico con síndrome de Asperger (trastorno autístico que impide a la persona afectada reconocer con claridad las emociones de los demás, es decir, es incapaz de empatizar con otro). En un momento del film -y aquí es donde se nos descubre un mundo maravilloso de pensamiento-, Adam decide enseñarle a su vecina un planetario casero. Las teorías cósmicas con que nos ilustra el protagonista nos van a hacer replantear muchas cosas:La expansión del universo a velociades tan alarmantes y fuera de nuestro entendimiento invoca un nuevo punto de vista presente sobre el estado de nuestra situación minúscula con respecto al vacío infinito. La idea de que llegará un día en que el cielo termine ofuscado por la espesura del negro total es vertiginosa y deslumbrante. Nuestra vida, el mundo, el universo, el todo absoluto avanza siempre imparable sin freno, como un salto, hacia un eterno precipicio. Sublime.
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