
Después de las increíbles aventuras de Light, L y los vericuetos que se desprendían de la extraña magia de la libreta mortal aparece un hueco cronológico que se necesitaba rellenar para completar la gran historia de los perjudicados. Aunque también cabe pensar que el público tenía ganas de volver a ver al misántropo y genial personaje que imponía la ley en los casos más difíciles.
Un caso peculiar de persona que se comporta de una manera poco habitual en los cánones de personaje de un film. Come golosinas y productos azucarados compulsivamente; viste siempre con la misma ropa; tiene la cara completamente blanca y los ojos extremamente oscuros; camina jorobado y se sienta de una manera bastante peculiar; teclea moviendo mecánicamente los brazos; habla todos los idiomas conocidos; es extremadamente inteligente y meticuloso, etc. Éste es L, el gran hallazgo dentro del panorama cinematográfico sacado del manga. Una perfecta y singular encarnación del joven de papel y tinta.
pequeños le harán todo tipo de preguntas relacionadas con la personalidad del complejo L (sólo unos niños se atreverían a hacer este tipo de cuestiones). La frialdad e hieratismo se convertirán obligatoriamente en un personaje que se nos presentará más humanizado. Totalmente normal, pues sólo le quedan 23 días de vida, a causa del Death note. Un castigo autoinfligido que demuestra la fuerza del joven.
todos los crímenes posibles que se producen en todo el orbe mundial. Debido a que no conoce nada más que este tipo de labor, su vida se verá plena cuando, en un caso curioso de un virus aterrador que se produce en Tailandia, lleguen a su casa unos niños; uno de ellos infectado o posiblemente en fase de reproducir la enfermedad. Las intrigas sobre las mafias que intentan apoderarse del virus y de su antídoto harán que L tenga que salir de su eterna morada para ponerse en plena acción.
Aquí termina la maratón Death note.




