Mostrando entradas con la etiqueta Peurs du noir. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Peurs du noir. Mostrar todas las entradas

sábado, 14 de marzo de 2009

Sesión de cine: Peur(s) du noir

En la penúltima entrada ya reseñé esta excelente película de animación que se remueve en los recónditos vértices de nuestras consciencias para hacer aflorar nuestros miedos más oscuros, profundos, invisibles. Lo bueno es que aquí se hacen realidad; la respuesta no puede ser más pavorosa. Peur(s) du noir (2007) es un salto hacia la frontera entre nuestra imaginación y la realidad.

Largometraje articulado a partir de varios cortometrajes y con unos marcos narrativos muy sugerentes (un hombre que va desatando una jauría de perros violentos y una mujer que reflexiona sobre los peores temores de la sociedad), supone la casi invisible línea entre el género de animación y los guiones de las películas con actores reales. Con unos trazos sencillos se expresan los máximos sentidos primarios de nuestro ser: el temor hacia nuestros propios fantasmas. La gran calidad de las reflexiones nos hace adentrarnos en un terreno que se nos antoja como muy íntimo: los dibujantes y directores están jugando con nuestros temas más tabú que nunca nos atrevemos a contar a nadie.
Adelante con este film que he escogido para vosotros:

lunes, 9 de marzo de 2009

Miedos invisibles

Es la primera vez en este blog que propongo una película de animación, y no es para menos, esta brillante ocasión la brinda una joya rara, de culto, bizarra, que versa sobre los miedos invisibles, esos que revuelven nuestras mentes constantemente, haciéndonos actuar de manera alocada hacia enemigos que no existen. Peur(s) du noir (2007) (también titulada como Fears of the dark)es una película francesa de Blutch, Charles Burns, Marie Caillou, Pierre Di Sciullo, Lorenzo Mattotti, Richard McGuire, Dupuy-Berberian, Jerry Kramski, Michel Pirus y Romain Slocombe.


Como habréis podido comprobar tanta gente dirigiendo un film no es normal; sí lo es si el largo en cuestión está articulado a partir de cortos enmarcados en dos historias, la de un hombre que tira de una jauría de perros rabiosos y violentos y la de una mujer que va explicando entre historia y relato sus mayores miedos, que son los del ser humano universal. A partir de esta premisa germina una profundización hacia los temores más íntimos hechos realidad. Los personajes de las historias verán cómo su mundo se derrumba cuando una de sus peores pesadillas se cristaliza en un ente de verdad.
Sin duda es un film de terror con un hondo trasfondo psicológico. Dibujos de trazos minimalistas pero efectivos a la hora de transmitir pavor, mezclados con elementos del cine japonés, del surrealismo, del cómic underground de los 90 ... una mezcla muy sugerente y con un resultado excelente.
Fijaros en una de las historias, el chico tímido y coleccionista de insectos que un día conoce a una mujer. Los peores insectos invisibles se vuelven realidad.



Dibujantes de cómics de la talla de Charles Burns (como acabamos de ver) recrean el miedo a la oscuridad, es decir, al vértigo de ver nuestros fantasmas cara a cara. El insecto escondido en la habitación recuerda al personaje del cuento mexicano "La mígala" de Juan José Arreola, sólo que aquí se vuelve un entramado grotesco de sufrimiento, dolor y ansias de morir cuanto antes ante la atenta mirada y esclavización de su enemigo. La opresión de la muerte lenta.
También, como he dicho, se juega con el trazo surrealista (propio del cine francés de principio del siglo XX) cuando la voz de la mujer que va concatenando las historias expresa todos sus rechazos, miedos y pavores en una vorágine de opiniones encontradas y contrariadas.
Veamos un sublime fragmento:


Atención al discurso final: "Tengo miedo al hombre. El hombre es un lobo para el hombre, pero el lobo no es un hombre para el lobo. Un lobo no devora otro lobo. Pero el hombre... he aquí un animal peligroso. Extermina a los animales; recoge las flores; aniquila a su propia especie. Todos coinciden en matar, intelectuales y proletarios, limpios y sucios, con libre albedrío o forzados, con una pinta o una orden. [...] Y las mujeres de hoy también participan, en todo este aspecto. La mujer es el futuro del hombre. Toma, una bala en la cabeza, ¡bastardo! Tengo el derecho, parece, de protegerme. Me anticipo".
Sutiles palabras que nos hacen preguntarnos cuánta verdad hay en nuestras cabezas cuando todo lo que nos rodea nos pisa los talones de la cordura hasta volvernos neuróticos de nuestros propios temores. Miedos invisibles sí, pero insalvables.