Mostrando entradas con la etiqueta bug. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta bug. Mostrar todas las entradas

domingo, 18 de enero de 2009

Sesión de cine: Bug

Una oportunidad más para ver otra película extraña e injustamente inédita en España. Reseñada en este blog no sólo por su rareza, sino por su calidad de film que no puede dejar indiferente a nadie. Incomprendida por una pequeña parte del público y de la crítica, debido a su profundidad psicológica, Bug (2006) de William Friedkin se convirtió en la segunda mejor película de terror en los Premios Monstruos invisibles.


Film con un alto nivel de terror psicológico, pues no se muestra lo que se teme, todo vaga por nuestras mentes, y en especial, la de los protagonistas.
Perturbadora hasta límites insospechados, la historia gira en torno a la vida de 2 personas: una camarera y un exmilitar. La acción transcurre exclusivamente en una habitación de un motel, donde la locura más atenazante se adueñará de la mente de Agnes cuando en su vida irrumpa la figura de Peter, un soldado que tiene la fobia de ver insectos por todas partes. Los monstruos invisibles empiezan a cobrar forma.
Aquí se destapará la gran Caja de Pandora cuando se rasgue sobre la superficie de la tela que conforma la realidad de la más desgarradora locura. Trama de complots y desquiciantes retos psicológicos. Siniestramente bello.

sábado, 29 de marzo de 2008

Siniestramente bello

Agradezco mucho las películas que transcurren en un único espacio y, más, si los personajes están trastornados por un dilema interno de su personalidad.
Un espacio cerrado puede generar sentimientos claustrofóbicos que pueden entonar perfectamente con la temática de una trama o, por contra, puede crear una fabulosa historia de detectives y asesinatos, como La soga (1948) de Alfred Hitchcock. Un film siniestramente bello para mí, según este axioma, es Bug (2006) de William Friedkin (injustamente inédita en España). Extraña, bizarra y profunda película que centra su trama en una habitación de un motel, y nada más. Un espacio pequeño que es una gran caja de Pandora donde eclosionan las más perturbadoras sensaciones de dos personajes: un exmilitar y una camarera. Después de una dura jornada de trabajo Agnes (Ashley Judd) vuelve a su solitaria vida en un motel de carretera donde no para de recibir llamadas de alguien desconocido que no suelta palabra. Al cabo de un rato recibe la visita de dos personas: su mejor amiga y un hombre (Peter) que se ha encontrado en un pub. La amiga los deja solos para que se conozcan y empiezan a hablar y, más o menos, a conocerse. De repente empezará la trama a impregnarse de estupor: Peter se levanta de la cama donde están durmiendo y a hurgar entre las sábanas; ha encontrado un bicho recorriéndole el cuerpo. En principio todo esto no depararía ningún conflicto grave en una historia pero aquí es esencial, pues Peter empieza a ver que toda la habitación está acumulando insectos "invisibles". Los intrusos no son una identidad baladí, empiezan a garrapatear las mentes de los dos personajes. Agnes, en un principio, no ve nada de lo que Peter dice pero empezará a destapar una trama de complots y tragedias personales muy sugerente. El largometraje bandea entre la locura y el terror psicológico, los experimentos de los médicos con los soldados que han intervenido en una guerra, el complot contra dos individuos normales, las identidades que se ocultan bajo una máscara, los celos, la violencia, etc. Muchos temas para un espacio tan pequeño y con únicamente dos personajes. Se resuelve como la tragedia más grande con unos elementos mínimos. Reconozco que es la inmersión más grande hacia la mente de un personaje y la influencia sobre otro (incluso más que en la película Pi: fe en el caos, en el post: "Moviemaths" del blog). Podría explicar más temas que se tratan en la película pero os chafaría la intriga: el film se explica por sí solo.



La personalidad enfermiza de Peter (Michael Shannon) va contagiando progresivamente la mente de Agnes de una forma sublime. ¿Qué habrá visto ella realmente en el microscopio? Intriga asegurada.
Este film fue premiado en el festival Firesci en Cannes en la sección "Quincena de realizadores". Película que se ha vuelto invisible para muchos pero que encierra un pletórico debate entre la delgada línea que separa la razón de la enajenación mental.
Muy recomendada.

Un film que sigue a rajatabla la idea de utilizar un único espacio y la intervención de dos personajes es La huella (1972) de Joseph L. Mankievicz. Película que adaptaba la obra teatral de Anthony Shaffer. Actualmente hay un remake sublime, donde el guión está tocado por las manos del premio Nobel de literatura Harold Pinter, la dirección está distribuida por Kenneth Branagh y la interpretación está a cargo de Michael Caine (también protagonista de la primera adaptación) y Jude Law. Me voy a centrar en esta versión, pues me parece excelente en todos los niveles, aunque la primigénea es arrebatadora, por supuesto. Un escritor de novelas policíacas vive encerrado en su mansión y un día recibe la visita de un joven, Milo Tindle, que es el amante de su esposa. Aquí empezará una batalla sin freno de personalidades, la seguridad y aplomo de un hombre maduro con la de un hombre con, a priori, tintes de inocencia juvenil. Todo está maquinado bajo las artimañas de un artefacto a punto de eclosionar.
Veamos sólo un fragmento de la película donde se desarrolla un diálogo extraño pero con pinceladas de ingenio:



El film está programado para mezclar dos géneros: el del teatro en estado puro y el cinematográfico. Un espacio; dos personas; una tensión a punto de quebrarse. Se crea un siniestro juego de venganzas que llegan a inquietar al espectador de una manera atenazadora.
El enfrentamiento actoral es sorprendente. ¿Qué posibilidades tiene Jude Law contra Michael Caine? Pues gana de sobra y ofrece a un servidor las posibilidades de Law en el cine; aquí sí es un actor de verdad. Increíble actuación que encarnó Caine en los años setenta, con el personaje de Milo, y donde ganó al mismísimo Laurence Olivier. El rol de loco extravagante a Law le viene como anillo al dedo, mucho más que lo que ha ido interpretando hasta la fecha. Personajes con múltiples vértices que conglomeran una figura geométrica de proporciones perfectas.

Dos films, Bug y La huella, siniestramente bellos que demuestran la calidad de actores, directores, guionistas, etc. a la hora de crear conflictos internos de personalidades arrolladoras.