Mostrando entradas con la etiqueta compañía. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta compañía. Mostrar todas las entradas

miércoles, 14 de mayo de 2008

Momentos de soledad

Llegar a emocionar con un cortometraje es algo muy difícil, pues habitualmente este género utiliza el golpe de efecto o la sorpresa para el espectador, hay muy poco tiempo para sensibilizar con emociones puras, meditadas, pausadas y penetrantes. Las veces que se utiliza uno no acaba de entender lo que el director quería transmitir o no llega a cuajar la dulzura del momento. Os presento dos cortometrajes que lo han conseguido de una manera excelente.
El primero es Compañía (2006) de Álex Hernández. Un ejercicio perfecto de economía de datos donde la sencillez destila un cálido abrazo de pureza.



Un juego de voces que sorprende y emociona con forma de microrrelato. La expresión más sencilla de los momentos de soledad. Lo más sencillo se vuelve mágico. La escena final no puede ser más significativa. Fijaros en un detalle: en la escena en que se pone a mirar por la ventana deja, cuando se va, una interesante huella en el cristal.

El segundo es un corto con unos elementos de realización muy elaborados, con un presupuesto más grande pero que contiene una bella historia que está perfectamente cuadrada y elaborada. Se trata de Ana y Manuel (2004) de Manuel Calvo, donde veremos a una siempre espectacular Elena Anaya:



El juego maestro de casualidades y el significado que le da Ana a los nombres y a las entidades parece fruto de una novela. La función de todo lo que aparece en escena es meritorio (el libro de fotos, la tortuga,...).
La belleza de las emociones, esta vez trasladada en la figura del perro y antes en la del gato, sugiere que este género puede contener todos los elementos que se encuentran detrás de un film. La soledad y la compañía son efectos que producen instantáneas como las que acabamos de ver; una realidad mágica que nos rodea.