Películas sobre cárceles se han hecho muchas pero con diferentes finalidades u objetivos: la dura vida entre rejas, la pena de muerte, el lado humano de los delincuentes, la maldad de los vigilantes, la injusticia por estar preso siendo inocente, los amotinamientos, etc. Pero la historia más entretenida siempre acaba siendo cómo salir de una cárcel, sobre todo porque en estas tramas, de hecho, no importa si los que se quieren liberar son realmente inocentes o culpables de los delitos que se les acusan, simplemente quieren salir. Lo más curioso es cómo lo hacen y aquí es donde parecen entremezclarse la planificación de un robo con el estudio de la gran escapada.
Una de las primeras películas que se toma muy en serio este planteamiento es La evasión o Le trou (1969) de Jacques Becker. Obra absolutamente maestra del cine de la que todavía hoy se usa para recrear metrajes de ese estilo, aunque, eso sí, olvidada y desconocida para muchos. La mejor, con diferencia, película sobre una cárcel que podáis ver. A partir de ésta lo único que se ha hecho son reelaboraciones ya gastadas que han concluido en un cliché: la temática carcelaria. El género se ha encorsetado en un esquema demasiado rígido y hemos tenido que esperar a la série Prison break para poder vislumbrar una
bocanada de aire fresco. Aunque como veremos más tarde la série norteamericana innova pero tiene un ojo puesto en la película que hoy toca tratar.
La película está basada en la novela homónima de José Giovanni y, aunque parezca increíble, en experiencias propias. Hay que añadir que uno de los protagonistas, Manu, es el propio escritor. La trama se basa en una preparada y meditada huida de 5 presos de la cárcel de La Santé (uno de ellos se incorpora al principio). A partir de aquí deberán convencer al nuevo llegado de su propósito, que no puede esperar más. Lo más increíble de este reto es que los presos no salen de la celda en todo el día, no se permitía en ese tipo de prisiones, y toda la acción transcurre en un pequeñísimo habitáculo.
Sin ningún tipo de efecto especial, música de ambientación, ni un tempo cambiante para cada situación (rápido en las cosas laboriosas, lento en lo más intrigante, como es habitual) veremos el gran trabajo de los presos como si fuera a tiempo real.
Veamos un fragmento donde se vislumbran las maquinaciones maestras de unos prisioneros que no disponen de ningún material ni ayuda del exterior para iniciar una gran fuga:
Cualquier elemento por insignificante que parezca es utilizado de manera absolutamente maestra para cavar un suelo (la pata de una cama), espiar movimientos con un espejo retrovisor (un cepillo de dientes)... Aquí el pulso del nerviosismo por ser atrapado no se consigue con elementos extra a la imágen como la música; aquí se demuestra que es prescindible, se puede conseguir lo mismo con la interpretación y la historia y elementos que se narran y utilizan, algo que Scofield en Prison break también hace con los clavos, el jabón, los elementos químicos, etc.; al fin y al cabo, pequeños utensilios que desembocan en un gran cometido. La relación entre los presos es indicativa del problema del que se quiere fugar con el resto, como en la série norteamericana, hay que estar seguro de que todos se quieren escapar y nadie se puede chivar del asunto, o sea, la traición.
El ritmo de la película se forja a través del trabajo casi a tiempo real de los prisioneros y se entrevén algunas jugadas maestras.
Aquí podemos ver algunos escenarios y situaciones del film parecidas o utilizadas de la misma manera que en la série:
Las visitas al médico por una causa falsa, los pasillos de los túneles... Hay muchos elementos que se recrean parecidos a la série pero, claro, las dos situaciones pasan en una cárcel y en ellas se encuentran los mismos elementos, ¿casualidad o los creadores norteamericanos vieron este film francés olvidado? A esto hay que añadir que la série es un paradigma de la originalidad pues tiene uno de los mejores guiones escritos para la televisión y para el cine. Pero lo que quiero recalcar es que hay unas fuentes primeras para todo y Prison break ha sabido recrearlo de forma más que magistral. No hace tanto leí que un preso pasó por las penurias de Scofield y Burrows hace muchísimos años, no se tatuó el cuerpo pero se autoinculpó de un delito para entrar en la misma cárcel donde estaba su hermano para rescatarlo. Como José Giovanni en La evasión, la ficción no deja de partir de una realidad estremecedora. Como consejo os diré que no os perdaís la última escena final del film francés, increíble. Y, por supuesto, no podéis dejar de ver la série.
Un excelente para los dos únicos metrajes, La evasión y Prison break, que han sabido rescatar el género ya gastado del drama carcelario.
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miércoles, 7 de mayo de 2008
La evasión
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