Que una película eleve a la misma categoría la narración, la estructura, los personajes, la fotografía, la iluminación y todo lo que conforma la realización de un film, sin que nada sobresalga ni se quede cojo, es una tarea difícil de encontrar y realizar. Pero aquí veremos un ejemplo clarísimo, una de las mejores películas orientales que se puedan encontrar: 2046 (2004) de Wong Kar-wai.
Película de Hong Kong pero rodada en Shangai nos muestra un artefacto suculento de perfeccionismo en todos los detalles que conglomeran un largometraje, incluso los que nadie advierte. Dos historias principales que se narran y van formado poco a poco ramificaciones a otras situaciones, todo perfectamente meditado y pausado, sin prisas por explicar una gran historia, una gran vida.
Este film mezcla el mundo ficticio creado por un escritor con su realidad, donde ésta acaba convirtiéndose en un cuento magnífico y trágico de las pasiones humanas más profundas, al igual que el relato que se inventa. De hecho, la narración futurista irá de la mano de la realidad fundiéndose en un todo muy sutil. La genialidad estriba en utilizar un futuro hipotético para el relato y una historia con tintes del pasado para el presente.
Veamos el principio del film donde se empieza a narrar un cuento de ciencia ficción que se entremezcla con trazos sentimentales universales.
A partir de aquí el concepto de la ciudad 2046 y las connotaciones que con ella se desprenden irán cobrando forma en la realidad del escritor. La continuación y el fin del cuento futurista no os los voy a explicar
enteros, pues perdería la gracia si todavía no habéis visto la película, sólo os puedo decir que el protagonista se enamora de un robot y eso será la guinda del pastel, pues tendrá una relación muy estrecha con lo que le suceda al escritor. De hecho, no deja de ser una representación autobiográfica del protagonista, como suele suceder en la literatura y los escritores para con sus creaciones.
Con la experimentación de las formas, la luz y los colores del vídeo anterior nos podemos hacer una ligera idea de qué grado de perfeccionismo dispone el director. La música, no lo olvidemos, acaba mostrándose no como un complemento, sino como un elemento fundido con las imágenes que van acorde con su plasticidad.
Para ello os dejo en descarga directa la banda sonora, un ejemplo claro de buena selección de temas que concuerdan sutilmente entre sí.
Descarga aquí la banda sonora de 2046
La historia del escritor versará sobre sus avatares amorosos y vitales cuando un buen día decide irse de su ciudad natal y decide acabar la relación con su amante con un juego de cartas (sacar la más alta). A partir de aquí su vida se irá llenando de relaciones con mujeres muy distintas pero que cada una de ellas tendrá una cualidad de su anterior prometida. Yéndose de fiesta en fiesta se irá encontrando con mundos muy distintos e historias trágicas que le irán reflejando lo que dejó en su tiempo. La historia no dejará de ser una búsqueda infinita de su gran amor a través de otras mujeres, como en el cuento que él mismo narra y va explicando dosificadamente durante todo el film.
La estética que sobrevuela el metraje está
llena de ambientaciones "noir" pero no demasiado sobrecargadas, hay una suavidad de las gasas de los vestidos y los silencios que hacen que no nos parezca nada artificial ni impostado. Los personajes caminan con sus roles de manera absolutamente natural y todo crea un microcosmos genuino de la película.
En el vídeo que os presento ahora se puede observar cómo el protagonista empieza a describir las curiosas historias de dos mujeres que moran en el hotel donde a partir de ahora empezará a vivir: una, muerta por un ataque pasional; otra, (la más emblemática) que se pasa el día hablando sola en japonés para poder hablar con su novio, las consecuencias de esta relación tienen una plasticidad increíble y los juegos de miradas suplen cualquier diálogo que se le quiera poner.
La parte final del vídeo no puede ser más representativa del estilo de Wong Kar-wai, el silencio sugiere mucho más que cualquier acción, las emociones en estado puro. A esto hay que añadir la ambientación que dota la música, cada tema escogido para cada momento y personalidad concretos.
Una obra maestra que demuestra lo que se puede exprimir de cada elemento que forma una película y convertirlo en un drama con pinceladas futuristas y del pasado.
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martes, 20 de mayo de 2008
2046
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