Mostrando entradas con la etiqueta sublime. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta sublime. Mostrar todas las entradas

domingo, 25 de mayo de 2008

Terrorífica medicina

"Más de 21 millones de personas reciben anestesia general cada año.
La mayoría se duermen tranquilamente. No recuerdan nada.
30.000 de esos pacientes no son tan afortunados. Se encuentran a sí mismos sin dormir. Atrapados en el fenómeno de conciencia durante la operación.
Estas víctimas están completamente paralizadas. No pueden gritar para pedir ayuda.
Están despiertos"


Así de contundente empieza la película Awake (2007) de Joby Harold, con un aterrador enunciado sobre un hecho real, que ocurre con más frecuencia de lo que podamos creer. Un suceso que tiene que ver con la pericia de un anestesista y con la fisiología del ser humano, viene a ser como una suerte de lotería terrorífica.
En esta situación, una vez anestesiados, oímos todo lo que nos envuelve, podemos pensar con total libertad pero no podemos movernos y, lo peor, sentimos todo el dolor que supone una intervención quirúrgica. De hecho, las anestesias sirven para que nuestro cuerpo no sufra un colapso por el terrible dolor de una operación, y resulta que una parte de la población puede estar sometida a este percance si se ve en la tesitura de ser intervenida. Ni el más terrorífico relato podría superar esta realidad.
El film, aunque absolutamente genial en su planteamiento y en los giros argumentales, no deja de ser un film del que se podría sacar aún más partido, el director podría haber sostenido mejor la intriga al principio y explotarla más, aunque, todo hay que decirlo, qué difícil es hacer una película donde el protagonista se encuentra todo el rato agonizando en una camilla sin moverse; la importancia de las versiones originales se puede ver claramente en este caso.
Awake empieza con la historia de un chico adinerado que, necesitando un corazón nuevo, recibe la llamada del hospital para someterse a un trasplante. A partir de aquí la conciencia del protagonista irá fluctuando en su pasado para mitigar el intenso dolor que sufre; se recreará la técnica de flashbacks junto con el presente narrativo.
Algo similar, en la estructura, se recrea en el segundo film que os planteo: Sublime (2007) de Tony Krantz. Dos films en el mismo año que plantean sugerentes puntos de vista sobre la medicina y sus catastróficas consecuencias. Sublime puede llegar a ser más aterradora, pues si la primera depende de unos factores que no podemos modificar (que nuestro cuerpo absorba mal una anestesia), aquí se plantea un dilema moral que causan una porción de médicos en Estados Unidos; el asesino es el doctor que nos opera y todo porque se trafica con la salud humana: el sector privado de la medicina que aboga por el dinero como lo haría una empresa con sus acciones en bolsa.
Adelante con este fragmento revelador sobre un grupo de amigos que empiezan a charlar de cosas curiosas. De repente, uno pone en la mesa un dato que desconocemos: las enfermedades iatrogénicas. El vídeo empieza con el protagonista en el hospital recordando el hecho que ahora mismo le está ocurriendo:



Espeluznante dato que tiene su cabida en la realidad y que hace plantearnos hasta qué punto alguien que posee el mayor tesoro de nuestra existencia, la vida, pueda malversar con ello.
El film empieza con la historia de George, un hombre normal y corriente, al que un buen día su médico, en una visita rutinaria, decide hacerle una colonoscopia, aun sin que haya elementos que demuestren que tiene algún tipo de síntoma; él se encuentra perfectamente. Con este punto de partida empezarán a desfilar delante de él imágenes y situaciones absolutamente surrealistas que lo sumirán en una encrucijada insalvable: después de la intervención empezarán los problemas. Mediante el uso de los recuerdos el largometraje irá cuadrando perfectamente como si de un puzzle se tratara: una realidad aterradora.
Aunque esta película está, bajo mi punto de vista, mal interpretada por los actores, el guión y la estructura la salvan, pues se convierte en un film que bandea entre el terror y la intriga psicológica hasta el toque de investigación casi detectivesco, sumado a ello un planteamiento existencialista de nuestra sociedad y nuestras vidas.

Todo es, al fin y al cabo, la terrible realidad que nos rodea.