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lunes, 12 de enero de 2009

Planteamientos curiosos: documentales falsos; ¿personajes ficticios o reales?

La sección versará sobre unas producciones hechas con el afán de ser documentales -utilizando las mismas técnicas narrativas del género- pero con el gran enigma de ser falsos en los personajes que tratan. Y ahí es donde radica la genialidad de estas cintas: son igual o más creíbles de lo que parecen, pues contienen toques magistrales de ingenio.

Zelig (1983) de Woody Allen es un desfile de originalidad y humor a cargo de un director ansioso por escudriñar nuevas formas de narración fílmica. El falso documental se mueve por los años 20 siguiendo la vida de Leonard Zelig, 'el hombre camaleón', un hombre que tiene la capacidad para cambiar de apariencia a su antojo. No importa en qué o en quién se convierta; él puede hacerlo. El film sigue todos sus problemas -ascensión de su capacidad, explotación de la misma, decadencia, etc.- hasta los tiempos casi contemporáneos. La mezcla de superposiciones de personajes reales con Zelig; la imagen y fotografía de la cinta -se deturparon, ensuciaron, pisotearon los fotogramas para que pareciera antiguo-; los testimonios de personajes y personas ficticios y reales, hacen de este film un referente en este tipo de género.

Cravan vs. Cravan (2002) de Isaki Lacuesta parte de un personaje en apariencia real, Fabian Avenarius Lloyd, o mejor, Arthur Cravan, sobrino de OscarWilde. Seguidor de la escena artística del dadaísmo y del presurrealismo de París, también fue boxeador, torero, leñador, chófer, ... en la cinta se hace un especial hincapié en el paso de Cravan en Barcelona al entablar un espectacular combate de boxeo en una plaza de toros. Uno se pregunta si realmente existió este personaje, pues el director reúne todo tipo de documentos que lo acreditan y lo mezcla de forma sutil con testimonios de personas que se mueven entre lo certero y lo quimérico. Realmente no importa la veracidad, pues la fantasía de un ser tan desconocido como genial -por su vida tan plena- nos deja un buen sabor de boca. Cravan, es al fin y al cabo, un personaje totémico de las vidas anónimas que conforman la magia de la vida.

This is Spinal Tap (1984) de Rob Reiner es una cinta que sembró mucho asombro y expectación cuando fue estrenada. Anunciada como un documental real, explica las andanzas de un grupo de rock inglés consolidado que intenta hacerse un hueco en el mercado norteamericano. Se muestra como un material propagandístico de la banda para lanzar sus discos en el nuevo continente y realizar conciertos multitudinarios. La banda es ficticia y muestra sus dificultades para adentrarse en el mercado norteamericano (así como también las desaveniencias de los miembros por parte de la mujer de uno de los principales líderes, que recuerda a la relación de Yoko Ono con McCartney en los Beatles). Los diálogos de los miembros y sus alocadas costumbres y situaciones hacen las delicias de cualquier espectador, pues muestra la mentira de la industria discográfica. Tanta es la influencia de este 'rockumentary', que en un capítulo de la primera temporada de Los Simpson, Bart y Millhouse van a su primer concierto de rock para ver a los Spinal Tap, caracterizados iguales que en el falso documental.

Burn Hollywood burn (1997) de Arthur Miller es una muestra del fantasma de la gran mentira de la industria cinematográfica y objeto de culto en este blog, Alan Smithee, el director invisible. También "dirigida" por este último, muestra, en forma de comedia, cómo el personaje fantasma ha de dirigir una producción de 200 millones de dólares de acción burda y gratuita de violencia protagonizada por Sylvester Stallone, Jackie Chan y Whoopi Goldberg (¿?). Ante tal disparate el director se adueñará de la cinta para que no salga a la luz tan desastroso film. Recordemos que Alan Smithee es el pseudónimo que se lleva utilizando desde hace más de 60 años para firmar cintas que son absolutamente desastrosas y que se esgrime para no ensuciar el buen nombre de algunos avispados directores (clickad en el enlace del nombre para conocer los culpables). La cinta es muy irregular, pues podría sacar más jugo del fantástico personaje.

Detrás de la máscara (2006) de Scott Glosserman es una de las propuestas más originales en estos últimos tiempos sobre el género, pues destila una fuerza que nos hace imposible discernir lo que es real, ficiticio y lo que es criticable en las nefastas cintas de terror contemporáneo. Un grupo de jóvenes tienen como objetivo hacer un documental sobre un psicópata. Para ello deberán seguirle en su vida rutinaria, que consistirá en acechar a una joven rubia; matar a alguien de su alrededor para que se levanten sospechas sobre el acoso de un psicópata en sus círculos íntimos; despertar falsas acusaciones sobre un agente de policia entrometido; etc. El fin de la cinta es ridiculizar las artimañas de los guionistas de películas del estilo de Scream y sus secuelas y copias, pero aquí estará mostrado como algo real. Los cámaras deberán seguir, con miedo, las artimañas del loco asesino. Muy original.

F For Fake (1973) de Orson Wells es un magnífico ejemplo de la preocupación del director por discernir qué es real de lo que es ficticio y la reflexión de la autenticidad de una personalidad. Se puede crear una nueva verdad a partir de la mentira que esté tiznada de elementos reales. Una encrucijada de paradojas que eclosionan en una fantasía de realismo mágico. Wells partirá de un falsificador de cuadros, Elmyr de Hory, y de su autobiografista, Clifford Irving. A partir de esta premisa -tratar a un recreador de pinturas de autores conocidos y de un escritor- creará una madeja difícil de desentrañar para el espectador, quien se verá incapacitado o atrapado entre la delgada línea que separa la ficción de la realidad.