hasta que alguien pierde un ojo"
Así de contundente es la frase con la que se inicia el segundo cortometraje del genial Nash Edgerton, que con Lucky (2005) empezó a mostrarnos este género como un artefacto de relojería a punto de estallar. Spider (2007) vuelve a estar protagonizada por el mismo director y, con su solidez de siempre, vuelve a reseñarnos una historia efectista a los ojos de cualquier espectador. Sencillamente genial hasta el último momento.
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Las pequeñas bromas o juegos nos pueden llevar a resultar las más catastróficas consecuencias. De una riña pasamos a unos momentos de júbilo y de ahí al susto, para concluir con una tragedia. Las fluctuaciones asombrosas que nos puede dar nuestra existencia.
Para concluir esta entrada qué mejor que volver a difundir el primer corto de este director. Una asombrosa manera de manejar los mecanismos de una historia y de nivelar la tensión tanto como él quiere: una muestra más que ejemplar de saber lo que se hace detrás de una cámara. Sin duda es éste uno de los mejores cortometrajes que podáis ver, Lucky:
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Comienza 'in media res', es decir, con la acción ya empezada y termina con un final tajante de estupor. Aunque eso sí, las preguntas vienen luego sobre qué hace allí ese personaje (el mismo Edgerton), quién es él y quién lo ha puesto allí,... Cine que perdura después del visionado.


