Las comedias en general tienden a manir demasiado unos temas ya gastados y utilizarlos tanto que los secan y mueren. Tanto es así que de una típica comedia norteamericana se podría hacer una sinopsis en pocas palabras y valdría para todo el resto de films al uso. Vimos Clerks como una bocanada de aire fresco y originalidad en la forma de narrar, utilizar temas de conversación y ensamblar pequeños gags dentro de la vida de Dante y Randal, dos personas normales y corrientes que viven hilarantes experiencias en un solo día. Aquí veremos otra cinta de culto que explica la tremanda historia de dos personas anodinas que viven unos sucesos magníficos en una sola noche: Matando cabos (2004) de Alejandro Lozano.
Excepcional largometraje mejicano de obligada visión que crea una estructura narrativa de flashbacks con diferentes situaciones y narradores. Cada personaje tiene una historia muy interesante detrás, no son planos y llegan a convertirse en iconos muy entrañables. Así como en Clerks veíamos a el "bola de nieve", Jay y Bob el silencioso y el vendedor de chicles (por poner algunos ejemplos), aquí se nos mostrarán más personajes pero con un pasado relatado. Sabremos por qué a alguien lo llaman de una manera y cuál es su oscuro pasado, mezclando el relato con imágenes, a veces sin ninguna relación con la historia principal de los protagonistas.
Por poner algún ejemplo, antes de explicar la historia y sus situaciones, vayamos a ver tres personajes que nos quedarán grabados en la memoria.
Primero el del bizco, fijaros como a partir de un encontronazo se crea una introspección del personaje a su lastimoso pasado:
El segundo y más emblemático es, el exluchador, el "Mascarita". Personaje que ayudará a los dos protagonistas a hacer frente a todas las absurdas adversidades a las que se enfrentarán. Un trasfondo muy sugerente esconde esta persona que crea peleas si alguien lo llama con el apodo con el que fue antaño conocido. Cada personaje tiene un mundo y una historia propios y, lo mejor, es que en este film se nos muestra, algo que tampoco se hace mucho en el cine (en la película Ciudad de Dios (2002) se recrea de una forma magistral y, por supuesto, en la série Perdidos).
Vayamos a conocer a el "Mascarita":
Tremendo pasado el de esta persona, se podría hacer otra película sólo con él. El falso documental sería, como se hace en la actualidad con celebridades de las que ya no se sabe nada, la disección de un hombre que antes fue famoso y luego se ha visto atrapado por miles de circunstancias que lo han convetido en alguien detestable o desgraciado. Se relata lo más magnífico y se contrasta con lo más oscuro de su personalidad: el famoso ahogado por su fama.
Otro ineludible testimonio es el del surrealista vecino que tiene un pájaro que sólo "grita" cuando el vecino llega a casa, nunca cuando se va.
Adelante con él:
Como podéis comprobar el film pivota sobre la estética de Quentin Tarantino en Pulp fiction y en algún detalle (el vecino sacando las armas) en El mariachi (1992) de Rober Rodríguez. Se basa en Tarantino por la forma y de qué hablan los personajes, la narración deconstruida, la acción y algunos otros elementos sacados de la filmografía del estadounidense (Reservoir dogs y Abierto hasta el amanecer).
No era necesario sustentarse tanto en ello, aunque se crea una burla clarísima hacia ese tipo de cine, pues el guión del largometraje da para mucho. Aunque los guiños son muy acertados. Está todo excepcionalemnte creado para decir que en lo que se basan es en lo que se burlan. Pero en otros momentos se nota demasiado que creen necesitar las típicas muletillas tarantinianas.
La película se desarrollará a partir de una simple equivocación de un personaje que provocará una série de catástroficos desastres a toda una série de personas que sufrirán los daños colaterales. Tanto es así que cada vez el pequeño mal irá arrastrando a más y más personas, ramificándose hasta explotar: el efecto dominó. La galería de identidades que aparecen ofrecerán un crisol de situaciones rebosantes de humor negro, pero donde cuando alguien recibe una paliza no se levanta como si nada.
Voy a proceder a enseñaros el trasfondo del problema más grande: el malhumor de Óscar y sus devaneos con la gente normal y corriente, el cocinero chino.
La escena siguiente a ésta es la que será el detonante de la historia, o sea, unos hombres quieren raptar al "gángster" Óscar y se confunden de persona. Pero, ¿qué persona será ésa a la que han confundido? Ahí está la gracia.
Vamos a verlo:
Aquí retoma la narración Óscar y hará una introspección sobre sus razones (totalmente subjetivas y diferentes a las que se ven a ojos de otro) para estar en ese estado.
Bueno, y esto es sólo el principio de la película, lo que viene luego son unas peripecias increíbles, piruetas geniales del guión que hacen de este film uno de los valores más grandes de la comedia.