La mejor historia siempre será la que, exlicada de una manera sencilla y con unos elementos simples, pueda expresar los problemas universales más complejos. Esto se puede extrapolar en la enseñanza (un profesor que sepa de lo que habla y pueda transmitir de una forma nítida sus conocimientos), en la literatura (un autor sin ser zafio puede convertirse en un gran narrador) como en el cine (las grandes ideas filosóficas pueden expresarse de forma asequible sin ser elitista). Un caso extraordinario es el de la adaptación del cuento "La revolución" de Slawomir Mrozek. Periodista y dramaturgo de nuestros tiempos que labra de forma magistral el teatro del absurdo y que el director Juan Pablo Martín Rosete sabe transmitir su conocimiento con este sublime corto que esconde, de una manera absolutamente genial, el arte de transmitir el conocimiento más infinito de nuestro ser: las ansias de una revolución, sea la que sea.
Está en la naturaleza humana revolucionarse, no conformarnos con lo establecido, pero de nuevo ves que el poder corrompe y que dá igual quien gobierne.
ResponderEliminarMira, me viene al pelo este relato corto para identificarme en estos momentos de mi vida...Yo aun estoy haciendo esos cambios, y por eso estoy un poco ausente y casi no firmo ni actualizo el blog...
ResponderEliminarSupongo que el orden se restablecerá, de una manera u otra.. Sólo necesito tiempo.
Un abrazo!!
-Hola yatebale, tienes razón en lo que dices, el cuento como el corto tienen una trascendencia de poderse valorar como la inercia de querer cambiar de una manera personal como política. En la política siempre existe la inercia del lucro personal pasando por encima de cualquiera.
ResponderEliminar-Hola maryjane, para cualquier persona la revolución interna es constante, cada día hemos de evolucionar de una manera u otra. Espero que puedas terminar tu revolución de una manera que te haga sentirte mejor, nosotros te estaremos esperando siempre. ¡Un saludo muy grande!