

Visita la anterior entrega de Bandas sonoras directas:


Visita la anterior entrega de Bandas sonoras directas:
Este actor belga creó un esterotipo y un modelo de cine de artes marciales marcado por la violencia extrema pero con grandes coreografías de movimientos de pelea que mezclaban el kickboxing y el full-contact. Sus films no pasaron de ser mediocres, pero con el gran aliciente que se superaba el cliché empezado por los films de los musculosos Sylvester Stallone y Arnold Schwarzenegger,
y de las forzadas y ridículas interpretaciones de Chuck Norris y Steven Seagal. La retahíla de películas protagonizadas por Van Damme eran del estilo de films que sólo sirven para acordarse de ciertos movimientos pero a lo largo de los años, el actor se atrevió con guiones un poco más elaborados y con otro tipo de perfil de personaje, aunque nunca superó la mediocridad del material que se mostraba. Aun así, en JCVD, de Mabrouck el Mechri, veremos una ridiculización directa y sin tapujos de los personajes mencionados y de la carrera del propio actor. Sin pelos en la lengua.
a una estación de correos para recibir un pago de una de sus horribles películas. Una vez allí, se verá envuelto en una trampa, pues unos atracadores están intentando saquear el local. Viendo la estrella que tienen ante sus ojos, se aprovecharán de su fama para llevar a buen cabo su cometido. Los problemas no terminan para el actor.
ahora no contienen datos tan reales sobre el actor que las perpetra, como la genial The Wrestler (2008) de Darren Aronofsky. Esta última protagonizada por el otro actor machacado por la industria, por su mediocridad y por su alocada vida, Mickey Rourke. Cinta que habla sobre el ocaso de un luchador que se ve pisado por sus limitaciones físicas fruto de la edad. Un caso parecido es el del film cómico y freak del actor de culto Bruce Campbell en My name is Bruce (2008), donde se utiliza la seña de la autoparodia para resaltar el hecho de que los actores que pasaron a un segundo plano pueden ser exprimibles si se les da otra oportunidad. Aquí se usan los datos reales del autor para ensamblarlos en una fantasía terrorífica, a diferencia del film de Rourke.
Zelig (1983) de Woody Allen es un desfile de originalidad y humor a cargo de un director ansioso por escudriñar nuevas formas de narración fílmica. El falso documental se mueve por los años 20 siguiendo la vida de Leonard Zelig, 'el hombre camaleón', un hombre que tiene la capacidad para cambiar de apariencia a su antojo. No importa en qué o en quién se convierta; él puede hacerlo. El film sigue todos sus problemas -ascensión de su capacidad, explotación de la misma, decadencia, etc.- hasta los tiempos casi contemporáneos. La mezcla de superposiciones de personajes reales con Zelig; la imagen y fotografía de la cinta -se deturparon, ensuciaron, pisotearon los fotogramas para que pareciera antiguo-; los testimonios de personajes y personas ficticios y reales, hacen de este film un referente en este tipo de género.
Cravan vs. Cravan (2002) de Isaki Lacuesta parte de un personaje en apariencia real, Fabian Avenarius Lloyd, o mejor, Arthur Cravan, sobrino de OscarWilde. Seguidor de la escena artística del dadaísmo y del presurrealismo de París, también fue boxeador, torero, leñador, chófer, ... en la cinta se hace un especial hincapié en el paso de Cravan en Barcelona al entablar un espectacular combate de boxeo en una plaza de toros. Uno se pregunta si realmente existió este personaje, pues el director reúne todo tipo de documentos que lo acreditan y lo mezcla de forma sutil con testimonios de personas que se mueven entre lo certero y lo quimérico. Realmente no importa la veracidad, pues la fantasía de un ser tan desconocido como genial -por su vida tan plena- nos deja un buen sabor de boca. Cravan, es al fin y al cabo, un personaje totémico de las vidas anónimas que conforman la magia de la vida.
This is Spinal Tap (1984) de Rob Reiner es una cinta que sembró mucho asombro y expectación cuando fue estrenada. Anunciada como un documental real, explica las andanzas de un grupo de rock inglés consolidado que intenta hacerse un hueco en el mercado norteamericano. Se muestra como un material propagandístico de la banda para lanzar sus discos en el nuevo continente y realizar conciertos multitudinarios. La banda es ficticia y muestra sus dificultades para adentrarse en el mercado norteamericano
(así como también las desaveniencias de los miembros por parte de la mujer de uno de los principales líderes, que recuerda a la relación de Yoko Ono con McCartney en los Beatles). Los diálogos de los miembros y sus alocadas costumbres y situaciones hacen las delicias de cualquier espectador, pues muestra la mentira de la industria discográfica. Tanta es la influencia de este 'rockumentary', que en un capítulo de la primera temporada de Los Simpson, Bart y Millhouse van a su primer concierto de rock para ver a los Spinal Tap, caracterizados iguales que en el falso documental.
Burn Hollywood burn (1997) de Arthur Miller es una muestra del fantasma de la gran mentira de la industria cinematográfica y objeto de culto en este blog, Alan Smithee, el director invisible. También "dirigida" por este último, muestra, en forma de comedia, cómo el personaje fantasma ha de dirigir una producción de 200 millones de dólares de acción burda y gratuita de violencia protagonizada por Sylvester Stallone, Jackie Chan y Whoopi Goldberg (¿?). Ante tal disparate el director se adueñará de la cinta para que no salga a la luz tan desastroso film. Recordemos que Alan Smithee es el pseudónimo que se lleva utilizando desde hace más de 60 años para firmar cintas que son absolutamente desastrosas y que se esgrime para no ensuciar el buen nombre de algunos avispados directores (clickad en el enlace del nombre para conocer los culpables). La cinta es muy irregular, pues podría sacar más jugo del fantástico personaje.
Detrás de la máscara (2006) de Scott Glosserman es una de las propuestas más originales en estos últimos tiempos sobre el género, pues destila una fuerza que nos hace imposible discernir lo que es real, ficiticio y lo que es criticable en las nefastas cintas de terror contemporáneo. Un grupo de jóvenes tienen como objetivo hacer un documental sobre un psicópata. Para ello deberán seguirle en su vida rutinaria, que consistirá en acechar a una joven rubia; matar a alguien de su alrededor para que se levanten sospechas sobre el acoso de un psicópata en sus círculos íntimos; despertar falsas acusaciones sobre un agente de policia entrometido; etc. El fin de la cinta es ridiculizar las artimañas de los guionistas de películas del estilo de Scream y sus secuelas y copias, pero aquí estará mostrado como algo real. Los cámaras deberán seguir, con miedo, las artimañas del loco asesino. Muy original.
F For Fake (1973) de Orson Wells es un magnífico ejemplo de la preocupación del director por discernir qué es real de lo que es ficticio y la reflexión de la autenticidad de una personalidad. Se puede crear una nueva verdad a partir de la mentira que esté tiznada de elementos reales. Una encrucijada de paradojas que eclosionan en una fantasía de realismo mágico. Wells partirá de un falsificador de cuadros, Elmyr de Hory, y de su autobiografista, Clifford Irving. A partir de esta premisa -tratar a un recreador de pinturas de autores conocidos y de un escritor- creará una madeja difícil de desentrañar para el espectador, quien se verá incapacitado o atrapado entre la delgada línea que separa la ficción de la realidad.
Divertidísima comedia que narra las desventuras de un misántropo dentista que, a punto de morir por una mala intervención en una colonoscopia, empieza a visualizar por la calle a todos los espíritus de gentes no redimidas. A partir de aquí y ante tal oportunidad, todos verán un tesoro que no pueden soltar: una persona que les puede servir de intermediario para ser perdonados o salvados de su limbo terrenal, y es aquí cuando empezarán los problemas del protagonista, quien se ve acosado constantemente por ellos.
Una inteligente mezcla de música folk y rock indie denota la genialidad de unos temas perfectamente unidos como la instrumental "The winer is" y "Til the end of time". Sones que rememoran los momentos cálidos de la perfecta comedia que trata, en esencia, la búsqueda de los sueños perdidos.
La banda sonora se inicia con el lamento de Dante
("Dante's lament"), buen inicio para dar a conocer grupos de la talla de Alice in Chains, Soul Asylum, Girls against boys, Corrosion of Conformity y los maestros Bad Religion (foto), con un tema inédito "Leaders and followers".
Qué decir de los temas que conforman este recopilatorio de música garage y punk californiano. Incluso se permiten la licencia de incluir temas propios de la película como la del primo ruso "Berserker", o la hilarante "Chewbacca", que resuena en la tienda donde trabaja Dante.
Buena muestra de la música que latía en la época en que Randal soñaba con no hacer nada con su vida y Dante iba perdido en su absurdo ritmo de trabajo.
Por tanto, se inicia la sección que promueve la ojeada a esas bandas sonoras memorables directas a vuestros oídos.
haya creado sin ninguna pretensión ficticia, es la increíble hazaña de Joseph William Kittinger.