martes, 20 de enero de 2009

Bandas sonoras directas II

La nueva entrega de esta sección ofrece 3 bandas sonoras harto conocidas, pero no por eso malas, más bien al contrario, pues 2 de ellas han marcado profundamente en la mente del espectador. Obras maestras, sin duda.
La primera es la música apoteósica del film Trainspotting (1996) de Danny Boyle, largo que suavizaba el cruel y crudo relato de unos jóvenes en el libro homónimo de Irvine Welsh. La banda sonora que os ofrezco está compuesta de 2 CD, una edición especial que apareció mucho después de la primera, con más canciones y remezclas. Iggy Pop, Elastica, New Order, Lou Reed, Primal Scream y la genial versión de la canción de Blondie "Atomic" por Sleeper, entre otros, conforman un hito generacional de una decadente juventud que, aunque queda atrás, se mantiene eterna en su esencia musical.
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Disco esencial para cualquier amante de la música y el cine.
Otro clásico de las 'soundtrack' es el de la obra maestra tarantiniana, Reservoir Dogs (1992). La precisión con la que el director escogió los temas para los momentos más concretos del film, hizo que se rescataran joyas como "Little green bag" de George Baker y "Stuck in the middle with you" de Stealers Wheel. Ésta última nos hace rememorar los mejores y más impactantes minutos del cine contemporáneo: Michael Madsen cortando la oreja de un policia atado mientras baila con chulería.
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La última propuesta es la banda sonora del film Donnie Darko (2001) de Richard Kelly. En el archivo que he adjuntado se incluyen: capturas de imágenes del film, las sones ambientales del film y las canciones ochenteras del largo.
Un repaso a los grupos de los años 80 sitúan temporalmente las situaciones del protagonista. Las mejores, sin duda: "Love will tear us apart" de Joy Division y la nueva versión de "Mad World" de Tears for Fears, a cargo de Gary Jules, que se encuentra en la carpeta de sonidos ambientales.
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Visita la anterior entrega de Bandas sonoras directas:

Bandas sonoras directas I

domingo, 18 de enero de 2009

Sesión de cine: Bug

Una oportunidad más para ver otra película extraña e injustamente inédita en España. Reseñada en este blog no sólo por su rareza, sino por su calidad de film que no puede dejar indiferente a nadie. Incomprendida por una pequeña parte del público y de la crítica, debido a su profundidad psicológica, Bug (2006) de William Friedkin se convirtió en la segunda mejor película de terror en los Premios Monstruos invisibles.


Film con un alto nivel de terror psicológico, pues no se muestra lo que se teme, todo vaga por nuestras mentes, y en especial, la de los protagonistas.
Perturbadora hasta límites insospechados, la historia gira en torno a la vida de 2 personas: una camarera y un exmilitar. La acción transcurre exclusivamente en una habitación de un motel, donde la locura más atenazante se adueñará de la mente de Agnes cuando en su vida irrumpa la figura de Peter, un soldado que tiene la fobia de ver insectos por todas partes. Los monstruos invisibles empiezan a cobrar forma.
Aquí se destapará la gran Caja de Pandora cuando se rasgue sobre la superficie de la tela que conforma la realidad de la más desgarradora locura. Trama de complots y desquiciantes retos psicológicos. Siniestramente bello.

jueves, 15 de enero de 2009

JCVD: genialidad creativa; más allá de la ficción

Continuando con la línea de discernir entre lo que es real y lo que es ficticio en un film voy a presentar la gran revelación del 2008. Esta es, tal vez, la película más original y rompedora de moldes del año pasado. Sin duda un film que está propagando una retahíla de largometrajes similares con un propósito en común: la decadencia de un ídolo que se autoparodia y critica los clichés en los que se ha visto envuelto en toda su carrera. Esta genialidad creativa es JCVD, es decir, la última película de Jean-Claude Van Damme.

Este actor belga creó un esterotipo y un modelo de cine de artes marciales marcado por la violencia extrema pero con grandes coreografías de movimientos de pelea que mezclaban el kickboxing y el full-contact. Sus films no pasaron de ser mediocres, pero con el gran aliciente que se superaba el cliché empezado por los films de los musculosos Sylvester Stallone y Arnold Schwarzenegger, y de las forzadas y ridículas interpretaciones de Chuck Norris y Steven Seagal. La retahíla de películas protagonizadas por Van Damme eran del estilo de films que sólo sirven para acordarse de ciertos movimientos pero a lo largo de los años, el actor se atrevió con guiones un poco más elaborados y con otro tipo de perfil de personaje, aunque nunca superó la mediocridad del material que se mostraba. Aun así, en JCVD, de Mabrouck el Mechri, veremos una ridiculización directa y sin tapujos de los personajes mencionados y de la carrera del propio actor. Sin pelos en la lengua.
Para hacerse una idea de todo esto, sólo hay que ver el principio del largo, que os presento ahora, donde de forma sutil se parodia lo que es en realidad un set de grabación de un film de artes marciales. Acción en directo y a tiempo real.



Sobran las palabras ante la visión del director tirando dardos contra una foto del monte de Hollywood y la mentira de la creatividad cinematográfica.
JCVD explica la historia de un Jean-Claude Van Damme viejo y derrotado por su carrera, que ve como la fama sólo le ha conducido a la autodestrucción. En uno de sus intentos por pagar a su abogado para mantener la custodia de su hija, se dirige a una estación de correos para recibir un pago de una de sus horribles películas. Una vez allí, se verá envuelto en una trampa, pues unos atracadores están intentando saquear el local. Viendo la estrella que tienen ante sus ojos, se aprovecharán de su fama para llevar a buen cabo su cometido. Los problemas no terminan para el actor.
En un momento del secuestro, Van Damme, apaleado y molesto porque todo le va mal, decide hacer una confesión de su asquerosa vida como actor.
Y es aquí donde se encierran los mejores minutos del film y de todos los que hayáis podido ver en años, pues no sólo contiene toda la vida del actor, sino que también la dura crítica hacia el sistema, la industria cinematográfica estadounidense, la decadencia del ser humano, la miseria, ... Un soliloquio maestro. Increíbles palabras y perfectamente interpretadas de una estrella de películas de acción baratas. Os quedaréis de piedra. Admirad al mejor Jean-Claude Van Damme mientras se encuentra secuestrado por unos ladrones con ansias de matar:



"¿Qué he hecho por este planeta? ¡Nada! [...] No es una película; es la realidad". Palabras que remiten a una confesión velada que nadie se atreve a hacer, pues la magia de Hollywood está maquillada de una hipocresía considerable.
La película utilizará el recurso del flashback para crear un puzzle de situaciones que se irán recomponiendo para orquestrar una vida en plena decadencia.
Este film ha producido toda una serie de largos con el mismo componente, pero con la gran diferencia de que los que se hacen ahora no contienen datos tan reales sobre el actor que las perpetra, como la genial The Wrestler (2008) de Darren Aronofsky. Esta última protagonizada por el otro actor machacado por la industria, por su mediocridad y por su alocada vida, Mickey Rourke. Cinta que habla sobre el ocaso de un luchador que se ve pisado por sus limitaciones físicas fruto de la edad. Un caso parecido es el del film cómico y freak del actor de culto Bruce Campbell en My name is Bruce (2008), donde se utiliza la seña de la autoparodia para resaltar el hecho de que los actores que pasaron a un segundo plano pueden ser exprimibles si se les da otra oportunidad. Aquí se usan los datos reales del autor para ensamblarlos en una fantasía terrorífica, a diferencia del film de Rourke.
Mezclas experimentales e interesantes de la delgada línea que separa la realidad de la ficción, al fin y al cabo. Los rockeros nunca mueren pero las viejas estrellas de cine resucitan.

lunes, 12 de enero de 2009

Planteamientos curiosos: documentales falsos; ¿personajes ficticios o reales?

La sección versará sobre unas producciones hechas con el afán de ser documentales -utilizando las mismas técnicas narrativas del género- pero con el gran enigma de ser falsos en los personajes que tratan. Y ahí es donde radica la genialidad de estas cintas: son igual o más creíbles de lo que parecen, pues contienen toques magistrales de ingenio.

Zelig (1983) de Woody Allen es un desfile de originalidad y humor a cargo de un director ansioso por escudriñar nuevas formas de narración fílmica. El falso documental se mueve por los años 20 siguiendo la vida de Leonard Zelig, 'el hombre camaleón', un hombre que tiene la capacidad para cambiar de apariencia a su antojo. No importa en qué o en quién se convierta; él puede hacerlo. El film sigue todos sus problemas -ascensión de su capacidad, explotación de la misma, decadencia, etc.- hasta los tiempos casi contemporáneos. La mezcla de superposiciones de personajes reales con Zelig; la imagen y fotografía de la cinta -se deturparon, ensuciaron, pisotearon los fotogramas para que pareciera antiguo-; los testimonios de personajes y personas ficticios y reales, hacen de este film un referente en este tipo de género.

Cravan vs. Cravan (2002) de Isaki Lacuesta parte de un personaje en apariencia real, Fabian Avenarius Lloyd, o mejor, Arthur Cravan, sobrino de OscarWilde. Seguidor de la escena artística del dadaísmo y del presurrealismo de París, también fue boxeador, torero, leñador, chófer, ... en la cinta se hace un especial hincapié en el paso de Cravan en Barcelona al entablar un espectacular combate de boxeo en una plaza de toros. Uno se pregunta si realmente existió este personaje, pues el director reúne todo tipo de documentos que lo acreditan y lo mezcla de forma sutil con testimonios de personas que se mueven entre lo certero y lo quimérico. Realmente no importa la veracidad, pues la fantasía de un ser tan desconocido como genial -por su vida tan plena- nos deja un buen sabor de boca. Cravan, es al fin y al cabo, un personaje totémico de las vidas anónimas que conforman la magia de la vida.

This is Spinal Tap (1984) de Rob Reiner es una cinta que sembró mucho asombro y expectación cuando fue estrenada. Anunciada como un documental real, explica las andanzas de un grupo de rock inglés consolidado que intenta hacerse un hueco en el mercado norteamericano. Se muestra como un material propagandístico de la banda para lanzar sus discos en el nuevo continente y realizar conciertos multitudinarios. La banda es ficticia y muestra sus dificultades para adentrarse en el mercado norteamericano (así como también las desaveniencias de los miembros por parte de la mujer de uno de los principales líderes, que recuerda a la relación de Yoko Ono con McCartney en los Beatles). Los diálogos de los miembros y sus alocadas costumbres y situaciones hacen las delicias de cualquier espectador, pues muestra la mentira de la industria discográfica. Tanta es la influencia de este 'rockumentary', que en un capítulo de la primera temporada de Los Simpson, Bart y Millhouse van a su primer concierto de rock para ver a los Spinal Tap, caracterizados iguales que en el falso documental.

Burn Hollywood burn (1997) de Arthur Miller es una muestra del fantasma de la gran mentira de la industria cinematográfica y objeto de culto en este blog, Alan Smithee, el director invisible. También "dirigida" por este último, muestra, en forma de comedia, cómo el personaje fantasma ha de dirigir una producción de 200 millones de dólares de acción burda y gratuita de violencia protagonizada por Sylvester Stallone, Jackie Chan y Whoopi Goldberg (¿?). Ante tal disparate el director se adueñará de la cinta para que no salga a la luz tan desastroso film. Recordemos que Alan Smithee es el pseudónimo que se lleva utilizando desde hace más de 60 años para firmar cintas que son absolutamente desastrosas y que se esgrime para no ensuciar el buen nombre de algunos avispados directores (clickad en el enlace del nombre para conocer los culpables). La cinta es muy irregular, pues podría sacar más jugo del fantástico personaje.

Detrás de la máscara (2006) de Scott Glosserman es una de las propuestas más originales en estos últimos tiempos sobre el género, pues destila una fuerza que nos hace imposible discernir lo que es real, ficiticio y lo que es criticable en las nefastas cintas de terror contemporáneo. Un grupo de jóvenes tienen como objetivo hacer un documental sobre un psicópata. Para ello deberán seguirle en su vida rutinaria, que consistirá en acechar a una joven rubia; matar a alguien de su alrededor para que se levanten sospechas sobre el acoso de un psicópata en sus círculos íntimos; despertar falsas acusaciones sobre un agente de policia entrometido; etc. El fin de la cinta es ridiculizar las artimañas de los guionistas de películas del estilo de Scream y sus secuelas y copias, pero aquí estará mostrado como algo real. Los cámaras deberán seguir, con miedo, las artimañas del loco asesino. Muy original.

F For Fake (1973) de Orson Wells es un magnífico ejemplo de la preocupación del director por discernir qué es real de lo que es ficticio y la reflexión de la autenticidad de una personalidad. Se puede crear una nueva verdad a partir de la mentira que esté tiznada de elementos reales. Una encrucijada de paradojas que eclosionan en una fantasía de realismo mágico. Wells partirá de un falsificador de cuadros, Elmyr de Hory, y de su autobiografista, Clifford Irving. A partir de esta premisa -tratar a un recreador de pinturas de autores conocidos y de un escritor- creará una madeja difícil de desentrañar para el espectador, quien se verá incapacitado o atrapado entre la delgada línea que separa la ficción de la realidad.

viernes, 9 de enero de 2009

Sesión de cine: Ghost Town

Otra vez más propongo un film todavía no editado ni estrenado en España, es Ghost Town (2008) de David Koepp. Se prevé que la película en castellano se titule ¡Qué muerto me ha caído!. Como siempre, los infames traductoresdetítulosdepelículas lucen sus enseñanzas en el campo de la traducción e interpretación.
Divertidísima comedia que narra las desventuras de un misántropo dentista que, a punto de morir por una mala intervención en una colonoscopia, empieza a visualizar por la calle a todos los espíritus de gentes no redimidas. A partir de aquí y ante tal oportunidad, todos verán un tesoro que no pueden soltar: una persona que les puede servir de intermediario para ser perdonados o salvados de su limbo terrenal, y es aquí cuando empezarán los problemas del protagonista, quien se ve acosado constantemente por ellos.
La cinta, aun siendo norteamericana, tiene el genial toque de humor inglés de Ricky Gervais (The office y Extras), lo que hace que las risas sean más sutiles.
Por tanto, este film conforma una mezcla inteligente entre El cuento de Navidad de Charles Dickens y la película Mejor imposible. Una delicia para la comedia actual.
Podéis moveros por el menú del vídeo para verlo en formato grande.

lunes, 5 de enero de 2009

Bandas sonoras directas

Se inaugura esta sección en Monstruos invisibles para dar a conocer esas bandas sonoras maestras del cine. En ellas encontraremos todo tipo de estilos y formas musicales que ambientan los momentos más bellos de films legendarios.
El nombre ya indica la forma en que las encontraréis, en descarga directa para vuestro disfrute.
Empecemos por una majestuosa y melancólica música de la cantante Kristin Asbjørnsen en el film Factotum (2005) de Bent Hamer. Film referido en este blog (clickad el título para ver la entrada), donde se recrea la vida del escritor estadounidense Charles Bukowski, basándose en el libro homónimo.
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Música que destila el ambiente solitario y vagabundo de una vida plena de experiencias mágicas y etílicas que, aunque remiten a una existencia decadente, caben perfectamente en las composiciones sedosas de Asbjørnsen. Una buena muestra es la canción "Slow day", sencillamente perfecta. Un tema que parece balancearse para expresar una vida triste y sin rumbo, pero con personalidad.

La segunda propuesta viene de la mano de otra banda sonora perfectamente compuesta para conformar un todo armónico con la cinta que muestra, Little Miss Sunshine (2006) de Jonathan Dayton y Valerie Faris. Las canciones, perfectamente hilvanadas, corren a cargo de Mychael Danna and DeVotchKa.
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Una inteligente mezcla de música folk y rock indie denota la genialidad de unos temas perfectamente unidos como la instrumental "The winer is" y "Til the end of time". Sones que rememoran los momentos cálidos de la perfecta comedia que trata, en esencia, la búsqueda de los sueños perdidos.

La última opción es la más gamberra y más emblemática de una generación que amaba la música y se la hacía suya como muestra de identidad individual y colectiva. Estoy hablando de Clerks (1994) de Kevin Smith. Película reseñada en este blog (clickad en el título para el enlace) que muestra las desventuras de Dante y Randal, dos dependientes que, como en el Ulises de James Joyce, muestran un día de vida que los convierte en unos héroes locales y eternos.
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La banda sonora se inicia con el lamento de Dante ("Dante's lament"), buen inicio para dar a conocer grupos de la talla de Alice in Chains, Soul Asylum, Girls against boys, Corrosion of Conformity y los maestros Bad Religion (foto), con un tema inédito "Leaders and followers".
Qué decir de los temas que conforman este recopilatorio de música garage y punk californiano. Incluso se permiten la licencia de incluir temas propios de la película como la del primo ruso "Berserker", o la hilarante "Chewbacca", que resuena en la tienda donde trabaja Dante.
Buena muestra de la música que latía en la época en que Randal soñaba con no hacer nada con su vida y Dante iba perdido en su absurdo ritmo de trabajo.

Por tanto, se inicia la sección que promueve la ojeada a esas bandas sonoras memorables directas a vuestros oídos.

jueves, 1 de enero de 2009

El vídeo curioso de hoy XVI

El vídeo de hoy tal vez sea el más curioso que la humanidad haya creado sin ninguna pretensión ficticia, es la increíble hazaña de Joseph William Kittinger.
Kittinger, aviador y oficial de la Fuerza Aérea de USA, acometió un increíble repto, el Proyecto Excelsior. Este objetivo consistía en realizar investigaciones de grandes saltos en paracaídas y ver los efectos en el cuerpo humano. Aquí no hablamos de alturas considerables, sino de límites insospechados, justo en el límite de la Tierra y el espacio. Para llevar a cabo este logro se ponía a la persona en un globo aerostático especial y se alzaba sin parar, luego saltaba desde una altura medida. Las cámaras insertadas en el traje de Kittinger y en la cesta del globo dan buena fe del reto.
Se produjeron 3 saltos en total. El vídeo que veréis luego los muestra todos, aquí dejo un pequeño avance en forma de foto.

El 1º salto se hizo a finales del año 1959 y desde 23.287 metros. Un fallo en el paracaídas casi destroza al oficial.
El 2º, 3 semanas después del 1º, se produjo desde 22.769 metros.
El 3º y último se llevó a cabo el 16 de agosto de 1960, cuando Kittinger saltó desde la enorme altura de 31.300 metros en caída libre. Duró 4 minutos y 36 segundos. Abrió su paracaídas a 5.500 metros de altitud y la velocidad máxima que alcanzó fue de 988 km/h. Realmente es jugar contra los límites de la física y de la naturaleza. Una lucha que ganó al caer majestuosamente.



Con todo esto se volvió la persona que más alto, más rápido y más largo ha saltado en paracaídas, en caída libre y en la atmósfera.
La canción que se oye en el vídeo es de Moby, "In a state - God moving over the face of the waters".
Buena manera de empezar un nuevo año. No hay retos imposibles, sólo alguien capaz de enfrentarse a ellos.