viernes, 9 de abril de 2010

Sesión de cine: Good bye, Lenin

Pocas comedias se atreven con temas históricos tan espinosos como las dictaduras contemporáneas, y más si todavía los afectados están vivos para observarlas. Pero en esta ocasión se brinda una forma sutil y exquisita de juego entre lo histórico y la posibilidad de que el guión pudiera ser verosímil, aunque parezca mentira.



Good bye, Lenin (2003) de Wolfgang Becker centra su historia en una mujer que, abandonada por su marido, decide emprender todos sus esfuerzos para tirar adelante su familia y afiliarse férreamente a los ideales comunistas de la Alemania Oriental. Su vida dará un giro de dimensiones grotescas cuando vea a su hijo manifestarse a favor de la democracia que no quería implantar el político Erich Honecker. Esto la sumirá en un profundo coma, del que no despertará hasta que la caída del muro de Berlín ya sea un hecho más que pasado: la marabunta occidental con sus vicios y caprichos capitalistas harán mella en la sociedad. Su hijo intentará disfrazar la realidad como si nada hubiera pasado para que su madre no vuelve a caer en un largo letargo, que esta vez podría ser eterno. Las maniobras para ocultar lo evidente producirán una comedia inteligente en todos los sentidos.
Disfrutad de ella:

lunes, 5 de abril de 2010

Planteamientos curiosos: Marihuana mon amour (6º parte)

La entrada del nuevo milenio produjo una cantidad de cintas documentales a favor del uso de la marihuana y de las comedias desorbitadas que sería harto difícil listarlas todas. De todos modos, en esta sección -y viendo la gran cantidad de testimonios que existen-, voy a dividir en partes esta última década. Una década, que aunque todavía sufre la prohibición, gana adeptos en la forma y estilo de vida de la hierba como diversión y alimento para las mentes más abiertas.

El jardín de la alegría (2000) de Nigel Cole es una comedia que establece el conreo de la marihuana como método para salvarse de la injusta pobreza de la sociedad occidental actual. Una mujer, Grace Trevethyn, pierde a su marido y con él la situación de bonanza económica, para sortear la crisis monetaria que la invade decide crear en su invernadero una plantación cannábica (observamos que la serie de TV Weeds calca el planteamiento del largometraje). A partir de aquí sea ayudará de su jardinero para no sólo hacer germinar la hierba verde, sino que también deberán vender el producto, y lo harán dos personas que no están habituadas a hacerlo. De algún modo, el largo introduce un tipo de vendedor de marihuana muy distinto al habitual hasta el momento.


Año Mariano (2000)de Karra Elejalde y Fernando Guillén Cuervo es un vitriólico largometraje español que versa la flipada historia de Mariano, un hombre que se topa en un accidente de coche con la cremación de una plantación de marihuana por parte de la Guardia Civil. Este hecho fortuito provocará que el protagonisa inhale de forma masiva el humo de la hierba y empiece a saborear experiencias marianas con una virgen. Mariano convencerá a todo un pueblo de la existencia de tal aparición y serán los propios habitantes del lugar quienes lo encumbrarán como un santo. Es esta producción una prolongación desfasada del humor que se vislumbraba en el film Airbag (1997) de Juanma Bajo Ulloa, pero ésta utilizaba la cocaína como motor de arranque.


Emperor of hemp (2000) de Jeff Jones es un documental que focaliza la figura de Jack Herer, apodado el "profeta de la hierba". Su defensa de la marihuana en todos sus usos nos hará visualizar el cannabis como una forma de vivir, de entender la vida, de alcanzar nuevos horizontes desde una óptica muy distinta a la habitual. De algún modo se trasciende un poco más allá que los sentidos nos permiten en su estado natural. Se muestra un repaso biográfico de este personaje, que incluye vicisitudes como su encarcelamiento durante la presidencia de Ronald Reagan, y todo por su implicación dentro del panorama marihuanero.


Hashish (2002) de Daniel Grabner es un documental que centra su objetivo sobre la vida tradicional de los habitantes de Ketama, en el norte de Marruecos. El director va a mostrar el tipo de existencia de estos habituales del hashish, que continúan el legado de sus ancestros en el arte de fumar y conrear tan preciada hierba. Todo muy lejos de las prohibiciones que implica este producto en el mundo occidental. Además, observaremos cómo se empieza a fundir los objetos de la tecnología con la dilatada manera de vivir de los tranquilos marroquines. Sociología y marihuana juntos.


La Cruz de marihuana (2003) de Lourdes Álvarez es una cinta mexicana para televisión que narra la situación del emporio de la marihuana como la mafia. Vicente Glaxiola es un mexicano que alcanza el máximo nivel de capo cannábico en una organización colombiana. A partir de aquí se desatarán todas las envidias en el seno de los militantes de este sindicato del crimen organizado. Parece ser que la marihuana ya se ha asentado completamente en el mundo de las cintas de acción. Peleas, armas y demás se harán sitio en este film repleto de gruperos de narcocorridos.


The Cannabis Cup - World Champions of Marijuana (2003) de Steven Hager es un testimonio harto interesante y original que sorprenderá mucho al lector profano en el vasto mundo de la marihuana. En Ammsterdam se celebra la Cannabis Cup, un campeonato mundial que sólo puede ganar el participante que germine la semilla de cannabis más buena y fina del planeta. Equipos enfrentándose para encumbrarse como el mejor generador de plantas de marihuana. Este campeonato fue fundado ya en 1988 y se ha ido haciendo un hueco en el ilustre mundo del sibaritismo cannabico. Aquí hay espacio para todas las expresiones.
La cinta albergará notas de humor ante tal evento, recreando parodias de programas de TV, pero, eso sí, en formato marihuanero.

Nos vemos en la próxima entrega.

jueves, 1 de abril de 2010

El vídeo curioso de hoy XXV

En Monstruos invisibles es habitual reflexionar sobre los temas que subyacen a una película. No todos los films son de una calidad óptima, pero en cada uno de ellos reside (casi) siempre una idea fabulosa que nos explica, nos instruye o nos responde cuestiones fundamentales de nuestras vidas. En este espacio hemos tratado muchas consideraciones curiosas, y una más de ellas lo constituye el romance dramático Adam (2009) de Max Mayer. En esta cinta se revela la extraña relación entre una chica normal y corriente y un chico con síndrome de Asperger (trastorno autístico que impide a la persona afectada reconocer con claridad las emociones de los demás, es decir, es incapaz de empatizar con otro). En un momento del film -y aquí es donde se nos descubre un mundo maravilloso de pensamiento-, Adam decide enseñarle a su vecina un planetario casero. Las teorías cósmicas con que nos ilustra el protagonista nos van a hacer replantear muchas cosas:



La expansión del universo a velociades tan alarmantes y fuera de nuestro entendimiento invoca un nuevo punto de vista presente sobre el estado de nuestra situación minúscula con respecto al vacío infinito. La idea de que llegará un día en que el cielo termine ofuscado por la espesura del negro total es vertiginosa y deslumbrante. Nuestra vida, el mundo, el universo, el todo absoluto avanza siempre imparable sin freno, como un salto, hacia un eterno precipicio. Sublime.

Visita el resto de vídeos curiosos de Monstruos invisibles:

I, II, III, IV, V, VI, VII, VIII, IX, X, XI, XII, XIII, XIV, XV, XVI, XVII, XVIII, XIX, XX, XXI, XXII, XXIII y XIV.

viernes, 26 de marzo de 2010

Planteamientos curiosos: Marihuana mon amour (5º parte)

La década de los 80 está llena de testimonios que utilizan la marihuana como parte anecdótica para recrear comedias gamberras, pero el protagonismo de esta droga como elemento fundamental o motor de arranque de un largo se ve difuminado. Este decenio se ve influenciado por el uso de drogas diferentes, que son motivo de demonización por parte de los estamentos de higene moral y del gobierno: cocaína, heroína, ácidos, pastillas, etc. Así, pues, viendo el aluvión de drogas duras, no tiene mucho sentido ametrallar contra el cannabis. Los 90 sí serán especialmente prolíficos en tratar la hierba como tema principal de un largo o un documental. Pero, claro, ahora desde el punto de vista más apologético y desde la óptica más científica, creando así comedias desvergonzadas y documentales rigurosos sobre las propiedades de la marihuana. Veamos algunos casos interesantes.


Toxic Zombies (1980) de Charles McChrann es un ejemplo de cómo se manejaba el tema del cannabis para fines diferentes a los establecidos en el resto de décadas. De innegable sabor a serie Z, casposa, sanguinolenta y desmesurada, Toxic Zombies inicia su punto de partida a través de unos hippies cultivadores de hierba que empiezan a fumar su cosecha y se convierten en zombies caníbales (¡!). Esto se debe a que el malvado Gobierno ha esparcido por sus campos una sustancia experimental precisamente para erradicar la marihuana. Todo se volverá contra ellos cuando una horda de caníbales de ultratumba se tomen la venganza por su cuenta.


They don't cut the grass anymore (1985) de Nathan Schiff es un testimonio bizarro sobre la marihuana, pero que nos sirve perfectamente para demostrar cuántos resortes adopta la hierba en el séptimo arte para meterse en una época donde la prohibición está ocupada por otras drogas, las duras, más perniciosas para la sociedad.
En este largo, Schiff muestra un cine gore desorbitado y vitriólico. Dos campesinos locos y amantes del monstruo verde deciden iniciar su personal diatriba sanguinaria contra los yuppies. Las consecuencias ya os las podéis imaginar en una cinta de serie B como ésta. Sangre, vísceras, horror y cannabis. ¿Qué más se puede pedir?


Half Baked o Medio flipado (1998) de Tamra Davis es una comedia desorbitada, a ratos absurda y aunque tiene toques muy flipados con el hecho de ir fumado, peca de ser un producto barato y muy poco elaborado.
La historia versa sobre la vida de 4 amigos que se reúnen cada día en su piso para fumar marihuana de una manera completamente desfasada, dando lugar a situaciones cómicas. Un buen día, uno de ellos mata por accidente a un caballo de la policía montada y es encarcelado. Para liberarlo, sus amigos tendrán que vender hierba a destajo, aunque tengan que hacer publicidad por la televisión y hacerle la competencia al gran capo de la marihuana.


Homegrown o Cosecha propia (1998) de Stephen Gyllenhaal es una comedia de 3 perdedores, Jack, Carter y Harlan, que se dedican al conreo de la marihuana, pero especialmente en la plantación de su jefe, Malcolm, de quien poco o nada saben. Un día el amo aparece muerto y al trío no se le ocurre otra cosa que apropiarse de todo el tremendo botín. A partir de aquí empezarán a organizar un negocio bastante torpe en la venta y distribución de la droga, provocando situaciones hilarantes, pues los 3 traficantes son en realidad unos ineptos en todo. Aquí ya se observa que en la comedia norteamericana se está utilizando el cannabis como elemento y emblema de lo políticamente incorrecto.


Marihuana, el sótano maldito (1999) de Robert Sarkies es una entretenida comedia neozelandesa con tintes negros que narra las vicisitudes de un grupo de jóvenes que, al no encontrar un piso económico donde vivir, deciden ocupar una vieja casa.
Dentro de las tétricas y polvorientas habitaciones de la morada encontrarán un enorme vivero de marihuana en perfectas condiciones. A partir de aquí ocurrirá lo evidente (ya visto en el anterior ejemplo): venderán toda la cosecha y aparecerá el verdadero dueño de tan preciado botín, un loco al que encierran dentro del sótano. Los protagonistas no sabrán qué hacer con él.


Especial atención merece también la retahíla de películas mexicanas -completamente desconocidas para el gran público- sobre el personaje de Macario Leyva, o como mejor se le conoce: "El marihuanero". Apodo que denomina la primera cinta del 1999 donde se mezcla acción, hierba, mujeres, pistolas y delirante música y ambiente tex-mex.
Un año después veríamos la vuelta del embajador mexicano de la hierba en la delirante La venganza del marihuanero (2000) de Luis Estrada. Prácticamente con el mismo plantel de actores se retoma el tema de los gángster aztecas de la diosa verde. Macario acabará con cada uno de los enemigos que en su día lo derribaron.
Cintas bastante difíciles de encontrar por estos lares. Estrada muestra dos de sus cintas dentro de su filmografía en el vasto mundo de los narcocorridos y el crimen organizado.


Éste es el documento definitivo sobre la historia de la marihuana en la sociedad norteamericana: Grass (1999) de Ron Mann. Narrado por el actor Woody Harrelson, este documental nos ilustra sobre cómo la hierba ha sido perseguida y criminalizada por diferentes personajes políticos, que no han hecho otra cosa que malinformar a la población para desgastar más la economía estadounidense sin una base científica que acredite tales acciones. Uno de los artífices de la "guerra contra la marihuana" y base de este largo es Harry Jacob Anslinger, jefe del Gabinete de Prohibición de Narcóticos, quien movió cielo y tierra para desterrar al monstruo verde de las praderas americanas, especialmente durante los años 1930-1937, años que produjeron un gran puñado de cintas panfletarias. Pero su lucha contra la hierba se extendió hasta el resto del mundo, demonizando el tema y creando una opinión infundada que ha minado el concepto de esta droga hasta nuestros tiempos. Aslinger consiguió la penalización total en casi el resto del mundo, y en los años 80 su influjo produjo gastar 214 billones de dólares para su erradicación. Ver para creer.

No os perdáis la próxima entrega, que será la última, sobre este sugerente mundo de la marihuana y la opinión pública, pero esta vez desde el 2000 hasta la actualidad.

martes, 23 de marzo de 2010

Todo el mundo lo dice



Otro vídeo musical para ritualizar cada día 23, y en esta ocasión le toca turno a un fragmento del film de Woody Allen Everyone says I love you (1996). La canción no es otra que una versión de la insinuante y genial "My baby just cares for me" de Nina Simone, célebre personalidad del mundo del jazz que le sirve al director para hacer su incursión dentro del género musical.
Allen siempre ha pretendido hacer de cada metraje una nueva o diferente manera de explicar triángulos o cuadrados amorosos donde el destino siempre acaba dando la vuelta a todo lo que uno a priori esperaba. Las mentes atormentadas, las dudas ante una relación amorosa siempre hacen su acto de presencia en personajes disconformes ante su vida ya planificada.

viernes, 19 de marzo de 2010

Planteamientos curiosos: Marihuana mon amour (4º parte)

Los años 70 han pasado por las revoluciones sociales y musicales de finales de los 60 y es por eso que, aunque encontremos algún que otro testimonio prohibitivo, la mayoría de cintas se ocuparán de hacer apología o comedia del tema. Se empezará a asociar diversión y libertad con el hecho de fumar hierba y, asimismo, en una moda que caracterizará una generación de jóvenes ávidos de nuevas sensaciones.

Keep off the grass (1970) es un panfleto prototípico de situación donde una madre descubre a su hijo completamente fumado: ojos rojos, tensión arterial baja, risas exageradas, etc. Su niño ya no es el mismo de antes.
En 20 minutos el director se ventila el problema como si estuviera grabando un sketch. La familia preocupada decide entablar una conversación seria con el drogadicto para que enderece su camino y pueda volver a ser una persona normal.
Como es de esperar, el chico entra en razón, reconoce sus fallos y limpia la hierba de sus negros pulmones. Otro testimonio sobre higiene moral.


Pot! Parents! Police! (1971) de Phillip Pine es un caso parecido al del mexicano José Bohr en Mariguana: el monstruo verde (1936), pues el mismo director escribe el guión y se dirige a sí mismo para protagonizar la cinta. Se puede considerar este film como el Reefer Madness (1936) de los años 70, adaptando toda su parafernalia anticannábica. Se mantiene, asimismo, la visión deturpada de esta droga como el mal más grande de la historia después de la barbarie nazi. En resumidas cuentas es un muestra de cómo la marihuana desgasta y destroza la vida de todas aquellas personas que la prueban. El título lo dice todo, pues denota el tono de la cinta.



The harder they come (1972) de Perry Henzell es una película que usa la marihuana para establecer una historia de acción con diferentes resortes. Está protagonizada por el cantante jamaicano Jimmy Cliff, quien en esta ficción es encarcelado por una pelea y decide explotar su carrera artística.
Una vez fuera de prisión empezará a meterse en el mundo de la compra y venta de marihuana, produciendo tremendas persecuciones contra la policía.
La cinta pretende mostrar la dura vida que se desarrolla en Jamaica, sitio de moda en esa época por la música reegae. La carátula es muy funky.
Os paso el tráiler de la película para que os hagaís una idea del film:




Keep off my grass (1975) -también titulada como Keep off! Keep off!, y que por el título parece una parodia del panfleto Keep off the grass- de Shelley Berman, o su nombre real Sheldon Leonard Berman, es una comedia sobre la marihuana y los hippies donde aparece uno de los integrantes de la banda Monkees, Mickey Dolenz. El éxito de la cinta debió ser pobre, pues fue la única incursión de Berman en el mundo de la dirección, dando paso a una carrera como actor. Además, esta película es increíblemente difícil de encontrar por la red. Parece que haya desaparecido del mapa. ¿Será por su punto de vista poco habitual sobre el cannabis en la época que por eso se la desterró? Es posible.


Up in Smoke (1978) de Lou Adler es un claro referente en las cintas apologéticas de la marihuana. Una desternillante comedia que trata la hierba como un claro divertimento y una forma de vida, dando lugar a escenas memorables dentro del panorama cinematográfico de películas gamberras, que dará paso a la larga lista de largos de las décadas posteriores. Con una banda sonora excelente, Cheech y Chong, 2 cómicos celebérrimos en USA, representan 2 jóvenes -amantes de la música y de las drogas- que deciden participar en un concurso de música rock, no sin antes haber robado un camión hecho de marihuana procedente de México. Este último dato parece recordar a modo paródico la cinta Free grass (1969) de Bill Brame. Un gran desfile de drogas. No os la podéis perder.
El traíler es delirante e invita a ver el largo cuanto antes:




A partir de esta última cinta prácticamente todas las películas que traten la marihuana contendrán el elemento cómico que era impensable en décadas anteriores. Aparte de alguna despreciable excepción, el uso del cannabis se volverá como una anécdota indispensable para hacer una comedia desternillante.
No os perdáis las próximas entregas cronológicas sobre el uso de la marihuana en el cine.

martes, 16 de marzo de 2010

Sesión de cine: Paraíso Travel

El problema de la inmigración ilegal se ha abordado desde muchas perspectivas distintas como la miseria económica, la incomprensión del país de destino, las desigualdades sociales, la injusticia, etc. Prácticamente se han tratado todos los temas que subyacen al nuevo que se ve en la obligación de ir a un país con mejores condiciones laborales.


Paraíso Travel (2008) de Simon Brand -basada en el libro homónimo de Jorge Franco Ramos- ofrece una nueva forma para explicar un salto al vacío hacia un terreno ignoto de un inmigrante que acaba irrumpiendo en un país ajeno por amor. Marlon es un estudiante que está perdidamente enamorado de Reina, una lolita y femme fatale a la vez, que con sus encantos manipulará los deseos de su amado para que se vaya con ella a un viaje terrible hacia las profundas calles de Nueva York. La técnica narrativa que utilizará el director nos sumergirá en un vaivén de historias que se irán montando una sobre otra para resultar una trágica pero realista historia de amor, con todas sus virtudes y defectos. El planteamiento inicial es inmejorable: Marlon se pierde en las calles de Manhattan y no tiene a nadie con quien contactar para sobrevivir en la espesura urbanita. Buscar a Reina en un averno como ése va a provocar que Marlon acabe desesperando. Su búsqueda será un viaje iniciático que bien podría ser el epílogo de una vida: un hombre solo y perdido.